jueves, 5 de mayo de 2011

MI BIOGRAFÍA - Crea tu propio destino!!!!

BIOGRAFÍA: ROJAS BARADALES ANTHONY KEVIN
Al forjar nuestro destino, trazamos nuestro camino.
Nací un 22 de febrero de 1993 a las 8 de la mañana, en la Clínica Hogar de la Madre ubicada  en la cuadra 25 de la avenida Arequipa en Miraflores, Lima. Nací con 4 kilos 50 gramos, en un parto normal, y aunque mi cordón umbilical estuvo rodeando mi cuello, no tuve complicaciones durante el proceso del parto.
Mis padres nacieron en la provincia de Celendín, de la ciudad de Cajamarca; y como en todo pueblo chico, mis padres desde ya se conocían, siendo vecinos y buenos amigos.
Mi padre tuvo que ir a estudiar a la ciudad de Lima, ya que muchos de sus hermanos ya estaban trabajando ahí, y dos años después, tuvieron que mandar a mi madre por razones de estudio también, en donde se reencontraron después de mucho tiempo, y es así como empezó su historia de amor. Mi padre, Roger Wilfredo Rojas Zegarra; y mi madre, Marilyn Bardales Jáuregui.

Por aquellas razones nací en la ciudad de Lima, ciudad en donde celebré mi primer añito, y según cuentan mis padres, ya había aprendido a caminar antes del primer año, lo cual para el primer año ya estaba de pie muy feliz celebrándolo.

A la edad de 2 años, estuve en el PRONOI y  un año después, sufrí mi primer ataque de asma, enfermedad que me acompaña hasta hoy, sin embargo ha sido muy superada y me permite hacer una vida normal.

A los 3 años estuve en el Jardín Mi Pequeño Benjamín. Mis padres, muy penosos me dejaron en mi primer día de clases, pensando que yo me iba a asustar de estar solo e iba a llorar. Pero sucedió todo lo contrario, yo les decía a mis padres, que miraban por la ventana, que se retirarán, porque yo estaba muy feliz con todos los juguetes que ahí encontraba.

Cuanto tenía cuatro años, murió mi bisabuela por parte de mamá, recuerdo que lo tengo ralo, ya que era muy pequeño, y lo único que sé es que mi bisabuela estuvo muy feliz de haber conocido a su primer bisnieto antes de morir.

Una de las anécdotas que suelen recordar mis tíos es que a menudo me preguntaban que quiero ser de grande, y yo lejos de decirles doctor o ingeniero, siempre les decía que quería ser payaso. Y cuentan que me gustaba vestirme de payaso, ponerme una nariz roja o disfrazarme con alguna máscara o antifaz. Hoy lo entienden muy claro que desde muy  chiquito ya tenía esa inclinación al ARTE.

Otras de las cosas que marcan mi forma de ser, es que soy muy sentimental, y me acuerdo que de chiquito mis padres me contaron el cuento El patito feo, y lo viví de tal forma que rompí en llanto.

Durante todo ese tiempo, tuve la compañía de mi primo Thomas, un año menor que yo, con quien jugábamos, tanto en casa como en el jardín, hacíamos nuestras travesuras, peleábamos como todo niño, comíamos juntos, etc. Es mi primo, pero a pesar de eso, lo veía como un hermano y fiel compañero durante todo mi jardín; hasta que a la edad de 6 años, mis padres tuvieron que viajar a la ciudad de Chimbote, ya que el doctor recomendó mi traslado hacia una ciudad menos húmeda.

Es así que viajamos a la ciudad de Chimbote, lugar en donde he pasado la mayor parte de mi vida.

Por mi corta edad, no entendía muy bien el hecho de cambiar de ciudad, y lo único que me interesaba es de estar siempre con mis padres, aunque me apenaba mucho dejar a mi primo Thomas. Me prometieron visitar en vacaciones a mi primo, y así lo es hasta ahora, que siempre nos vemos en vacaciones y nos acordamos muy amenamente de todas las cosa pasadas.

Una vez instalado en aquella ciudad, me acostumbre muy rápido, me gustaba su clima, su gente, sus platos como el cebiche que le hallé tanto gusto que es uno de mis platos favoritos. Para sorpresa mía, también tenía un primo en Chimbote, aunque era algo mayor en comparación mía, pero congeniamos rápidamente.

En  Chimbote, empecé mi primaria, en el Colegio Nacional Víctor Andrés Belaunde.
El primer y segundo grado de primaria, lo lleve con la profesora Vicky, profesora muy pasiva que nos encamino a la vida escolar. Me era todo muy confuso el cambiar de ciudad y a la vez de centro educativo, pero al igual que todos mis amigos, nos adecuamos rápidamente e hicimos un compañerismo único.

Luego, en el tercer y cuarto grado de primaria, me enseñó el profesor Huanilo, un profesor muy carismático que nos acostumbraba llamar pitufos. Me acuerdo que mi mamá siempre se encargaba de enseñarme los temas de la rama del lenguaje, mientras que mi papá, me enseñaba matemáticas.

Y en un abrir y cerrar de ojos, estuvimos ya en 5 grado y sexto de promoción, que lo llevamos con la profesora Doris, quien nos preparó muy bien para el colegio. La promoción se llamo “Unidos por la Amistad”, que tuvo como actividad la fiesta en el local El Tumbao, y tuve como pareja de baile a mi compañera de salón Tatiana. Fue una noche muy bonita a vísperas del año nuevo, y a la vez una despedida ya que muchos tomaríamos caminos diferentes. Así mismo tuvimos nuestro respectivo paseo de promoción, que fue un viaje a la ciudad de Cajamarca. Nos hospedamos en el Hotel Colonial, ubicado en La Recoleta, y en los pocos días que estuvimos en aquella hermosa ciudad, visitamos muchos lugares como El Cerro Santa Apolonia, La Colpa, Baños del Inca, Cumbe Mayo, Las principales ferias artesanales, etc. A la vez disfrutamos de su exquisita comida, y sus riquísimos manjares. Y por las noches, el Hotel nos brindaba una sala de baile, donde nos divertimos mucho. Yo ya había conocido Cajamarca antes, por mis padres que son de ahí, y siempre visitábamos aquella ciudad.  Recuerdo que el primer día en el paseo de promoción, pedí permiso a la profesora Doris para ir a visitar a mi familia, quien no aceptó en un primer momento por miedo a que me ocurriera algo malo, y conforme pasaron dos días, fue dándose cuenta que si conocía aquella ciudad, y me concedió el permiso justo el día que teníamos que partir de regreso. La visita a mi familia de Cajamarca fue totalmente una sorpresa, ya que no sabían que me encontraba de viaje de promoción.

Al terminar la escuela, la mayoría de mis amigos se fueron al Colegio Inmaculada, otro buen grupo se quedó en el mismo colegio a continuar su secundaria.
Mi destino fue irme al colegio Antonio Raimondi, y cuatro años después un amigo de escuela se traslado al mismo colegio. Es en la vida colegial, donde empecé a desenvolverme en  las artes y el deporte.
En segundo grado de secundaria, empezaron mis entrenamientos en atletismo con el profesor Luis Valencia, destacándome en un primer momento en Marcha atlética, para luego dedicarme a los 100 y 200 metros planos.
Agradezco al profesor, que no solamente me entrenaba en las horas de educación física, sino que además se tomaba un tiempo en las tardes para entrenarme para los campeonatos que teníamos cada año.
Cuando cursaba el tercer año, tras varios campeonatos ganados, tuve mi primer nacional en la Ciudad de Lima, quedando tercer puesto en postas 4 X 100 metros.
Las competencias en Atletismo me han dado muchas oportunidades y a la vez he podido conocer muchos lugares como Huaraz, Chiclayo, Jaén, Piura, etc.

Paralelo al atletismo, también me desenvolví en las Artes; primero con el profesor Centurión, quien me enseñó técnicas de pinturas y una disciplina artística que es lo más importante. También fui, durante dos años, jefe de la banda de mi colegio, tocando el instrumento de la corneta.

El 29 de noviembre del 2006 nació mi hermano William, en el hospital Regional de Nuevo Chimbote. Y fue uno de los momentos más felices de mi vida. El amor que uno le tiene a su hermano no se puede comparar, es un amor único. Ahora tendría a quien contarle mis secretos, a quien cuidar con todo el amor que llevas dentro, por quien vivir. Un amigo que sabes nunca te fallará, y siempre estará ahí para ayudarte cuando lo necesites. Siempre llevo en mi mente cada momento que pasamos juntos, desde que fui a visitar a mamá y conocí por primera vez a mi hermano, una alegría tan inmensa dentro de mí, al tenerlo en mis brazos, y no querer despegarme nunca de su lado. Luego, al tenerlo en casa, verlo crecer, darle de comer, jugar con él, cuidarlo en todo momento, y saber que tengo una compañía para toda la vida.

A mediados de mi cuarto año de secundaria, el profesor Manuel Rosales, empezó a enseñar el curso de arte, quien nos enseño los zancos, curso que nunca olvidare, que aunque al principio me sonó un curso mas, marcó algo muy importante en mi vida.

En el mes de noviembre me interesé plenamente a aprender más estilos en los zancos, y quise seguir aprendiendo y no quedarme con lo que aprendí en el colegio, y es por eso que participé de un grupo dirigido por el mismo profesor llamado Candilejas. El primer elenco donde aprendí más técnicas en los zancos y en donde me introduje en  el mundo de las animaciones infantiles y algo que se puso muy de moda, la hora loca.

 Mi mamá consiguió trabajo en Cajamarca y se tuvo que ir a vivir a aquella ciudad, motivo por el cual decidieron que yo culmine mi quinto año en aquella ciudad, sumado también a que mi papa no estuvo de acuerdo que estuviera participando en elencos extras. Recuerdo que me entristeció la noticia que viviría en Cajamarca, y que tenía que dejar mi promoción y la ciudad en donde pasé 10 años de mi vida.
Un día, que tuve una discusión con mi papá, y en un momento de locura, me escapé de casa y me fui al trabajo de mi mamá, en Cajamarca; jamás imaginé que es ahí donde me quedaría a vivir el año siguiente.

Hoy en día, verdaderos amigos se encuentran muy poco; y creo que el único verdadero amigo que conocí en Chimbote es Edgar, que además de mi amigo también fue mi compañero en Atletismo y en todos los viajes realizados. Además de eso, es por él,  que conocí a la que hoy es mi enamorada, Daniela Ferrer.

Como todo adolescente me rehusé ir a vivir a Cajamarca; pero, ante la  estricta decisión tomada por mis padres, tuve que aceptar ir a estudiar en Cajamarca. Era todo muy confuso, me sentía renegado, no entendía el hecho de que tenía que ir a vivir  a otra ciudad; lo veía como una decisión absurda que tomaron mi padres. El hecho de dejar mi familia, mis amigos, todo me hacía parecer que había hecho algo muy cruel conmigo.
Me matricularon en el colegio San Marcelino Champagnat, y lo único que quería era terminar rápido el colegio, y regresar a mi Chimbote. Poco o nada me interesaba ocupar algún puesto como lo hacía en Chimbote, todo era tan extraño y me costó mucho acostumbrarme.

No quise dejar de lado el arte, y no me quedaría con las ganas de conocer más acerca de las animaciones infantiles y las horas locas; así que decidí buscar trabajo y lo obtuve en D’ Fantasy Shows. Cuando me entrevisté les dije que venía de Chimbote y que tenía conocimientos de la Hora Loca; con lo que me dieron el trabajo en seguida ya que aquel grupo recién comenzaba a hacer sus primeras Horas Locas.
Al mismo tiempo, por una amiga del elenco, es que empecé a entrenar en la Federación Peruana de Atletismo, encargada de los entrenamientos la profesora Karla. Me dedique de lleno a los 100 metros planos y medio año después tuve el primer Binacional entre Perú – Ecuador. Conocí una gran familia en aquel grupo del IPD, son todos tan unidos, y empecé a rescatar muchos valores en los Cajamarquinos. Su fiesta peculiar de los Carnavales, su gente humilde y tranquila, su clima sin contaminación, una naturaleza propia, hizo que tenga un cariño único a aquella ciudad.

Paralelo a mis deportes, continuaba trabajando en las horas locas, y aunque ya había terminado el colegio, me cegué tanto en aquel elenco, que lo único que quería era seguir trabajando sin pensar en mi futuro. De la noche a la mañana, los contratos que teníamos eran buenos, todos los fines de semana teníamos por lo menos cuatro contratos, lo que me convenía mucho ya que gana semanal 300 soles. El hecho de empezar a ganar dinero, sin haber madurado lo suficiente, te puede llevar a lo peor de las decisiones.

Me acuerdo que mis padres me dijeron que si seguía así y no ingresaba a la Universidad Nacional de Cajamarca, me traerían de regreso a Chimbote. Las cosas se habían invertido ahora, ellos querían traerme de regreso y yo quería quedarme a trabajar. Empecé a prepararme en la academia CEPUNC, paralelo a mi trabajo, ya que seguía con mi ideología que no dejaría por nada del mundo mi trabajo.

Un día antes de mi examen de admisión, tuve un contrato en donde nos pagarían el doble, y sin pensar en consecuencias posteriores, fui a realizar aquella hora loca. Estaba más que seguro que si no ingresaba al día siguiente, tendría que dejar Cajamarca. Al día siguiente, muy temprano me fui a dar el examen, lo más calmado posible; y, acabado el examen y cansado de la trasnochada anterior, me quede dormido hasta que me despertaron con la noticia de que había ingresado.

Es así como ingresé a la Facultad de Medicina Veterinaria, carrera que me llamo la curiosidad al observar a mi tío hacer sus prácticas en los animales.
No faltaba a ninguna de sus prácticas veterinarias, y es así como decidí estudiar esa carrera.

Mi trabajo seguía en pie, y ahora más que nunca no me daba tiempo para seguir estudiando.

La vida está llena de decisiones que tomar, cada minuto que pasa es una decisión que debes tomar, se que durante mucho tiempo estaba tomando la peor decisión, el no interesarme  por estudiar,  y por cada decisión mal tomada, marcas tu destino, un destino que me conduciría a un arrepentimiento.
Cada uno crea su propio destino; y mi destino me hizo conocer a Daniela, mi enamorada.

La primera vez que estuve con Daniela, duramos muy poco, ya que veía en mí una persona que no se interesaba por su futuro ya que estaba dispuesto a no estudiar, y a seguir con la vida que llevaba. Sin embargo,  uno tiene que perder lo que tiene, para que vea que tan importante es esa persona en tu vida.

Viajé a Chimbote dejando mi matrícula separada, ya que detectaron que tenía el tabique desviado de nacimiento, y me dificultaba respirar con normalidad.
Tenían que operarme, es por eso que tuve que estar medio año en la ciudad de Chimbote.

Recuerdo que me reencontré después de mucho tiempo con Daniela, y conforme hablábamos, sentía ese lazo de amor que nos unía. Decidí que tenía que cambiar, tenía que estudiar y retirarme del elenco para dedicarme solamente a estudiar, y tras notar ese cambio en mí, es que regresé con Daniela un 26 de setiembre del 2010. Decidí que tenía que estudiar para no defraudar a mi familia y no defraudar por segunda vez a Daniela.

Creo tanto en el destino, que sé que me dio una segunda oportunidad para poder cambiar, para abrir mis ojos y ver que estaba perdiendo mi tiempo y que había desvirtuado mi concepto de arte, asociando al arte con el dinero.

Mi operación salió bien, siempre estuvieron apoyándome mis padres y mi enamorada. Es una experiencia tan hermosa despertar de la operación y ver a tu lado a tus seres más queridos.
Con la experiencia que tuve, decidí retirarme del elenco, y continuar estudiando decidido a terminar en el menor tiempo posible.
Sin embargo siempre me atrajo el arte y lo último que aprendí es a manejar monociclo, pero no estoy dispuesto a trabajar con el arte. El arte es muy diferente al trabajo. Practico cosas artísticas, pero no espero nada a cambio.

Ahora me encuentro cursando mi primer ciclo en la Universidad Nacional de Cajamarca, estoy bien en los cursos, y deseo terminar satisfactoriamente mi carrera. Siempre escuché que no se puede recuperar el tiempo perdido, hoy lo entiendo a la perfección; y he ganado la experiencia para no perder mas el tiempo en cosas que truncarían mi futuro. Una experiencia que me enseñó a madurar, y saber que tengo que seguir adelante por los que más quiero y amo.

Doy gracias a Dios por tener el apoyo de mis padres, de mi hermano, de mi enamorada, de mis verdaderos amigos y amigas; quienes con palabras sabias han hecho de mi un joven maduro y que tiene claro sus propósitos.
Por ello siempre tengo presente que:
Hoy más que nunca, creo en el destino.
Si no encuentro el camino, lo construyo.
No hago nada malo hoy que comprometa mi mañana.



1 comentario:

  1. Los talentos solamente son privilegios de algunos.
    la habilidades virtudes de pocos
    Y la inteligencia de muy pocos.

    Los éxitos solamente necesitan un poco de sacrificio, y esto significa dejar todo por logra las metas finales.

    Nota: 15

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